sábado, 19 de julio de 2025

Los inimputables

Inimputable, hermano. 

Eso sos.

Justamente eso. 

Ese adjetivo, ese sustantivo. 


¿Cómo te voy a juzgar a vos?

¿Desde qué lugar?

Si mi biografía no se escribe sin tu rostro, 

es ilegible sin tu nombre. 


¿O qué es la amistad si no una forma de la impunidad?

Espacio vacío de jueces, 

la sumatoria de todas las irresponsabilidades, 

un purgatorio sin dioses ni diablos.

O lleno de ellos. 


¿De qué te voy a acusar, hermano?

¿De tus deudas incobrables?

¿De tus repeticiones?

¿De las veces que llegaste tarde?


Jamás, hermano.

Si sos el medio que acompañó mi fines, 

el fin que estuvo en cada uno de mis miedos,

testigo insobornable de mis yerros, 

que aun no sabe cuantas costillas tengo. 


Y ahora, 

que la balanza tiende al cero,

y el policía frunce el seño 

como un perito del alma,

yo le deletreo tu nombre 

para que sepa quien soy. 

 



martes, 19 de julio de 2022

Tarot

Jamás me interesó la astrología. 

Moda naif, mandato de época, me repetía.   

Que me venían con esas idioteces

que nada entendían del goce y el deseo,

del fantasma, el Edipo y el superyó. 


Una mañana muerta en la oficina,  

-medio jugando, medio en serio- 

Pau me hizo la carta astral: 

Virgo con ascendente en cáncer. 

Me dijo algo de la manía con la infancia, 

la familia como tierra y la extrema sensibilidad.

Sentí que era una radiografía del Yo.  


Durante años me burlé de las religiones,

me asumí -pedantemente- ateo.  

Hace poco, mamá me contó de su promesa frente al espejo,   

de no dejarse caer cuando se quedó sola, 

de su conversación con algún tipo de Dios. 

Todavía recuerdo mi silencio culposo, 

mi ausencia de certeza alguna. 


El Tarot siempre me pareció brujería, 

cosa de ignorantes y estafadores. 

Anoche, medios borrachos, Vale me tiró las cartas.

Me salió la creatividad como tema, 

la templanza como futuro, 

y no se qué del apego al pasado.

Quedé perturbado.  

Todo hablaba de mí.  


Quizás uno de mis tantos errores 

fue creer que conocimiento 

era sinónimo de verdad. 


A fin de cuentas, 

todo discurso, 

toda epistemología, 

todo saber, 

es otra forma de la fe.  

Aquello que necesitamos para explicarnos. 

Aquello que necesitamos para creer. 





















martes, 21 de junio de 2022

Solsticio

Corría el mes de Noviembre cuando te fuiste.

Fue la noche más larga del mundo.

Ese solsticio duró varias semanas.  

Así dejé de obedecer calendarios. 

En nuestra meteorología interior, 

cada quien sabe cuándo 

comienza su propio invierno. 



 

jueves, 23 de diciembre de 2021

Con

Hay una idea cuyo eco resuena una y otra vez.

Una idea falaz, sacrificial, casi religiosa: 

hay que hacer las cosas por el otro. 


Hay otra quizás peor. 

Moralizante, acusadora,  

condescendiente con uno mismo:

Hay que hacer las cosas pese al otro. 


Entonces, 

si lo hago por el otro,

soy así de generoso. 

Si lo hago pese al otro,

soy así de tolerante. 


Ambos modos, 

pese y por, 

suponen la pedantería de ubicarnos 

siempre en un escalón superior,

y entonces el otro está ahí 

-abajo- 

solo para confirmar nuestro propio virtuosismo.  


Quizás se trate de suspender esa arrogancia del yo, 

esa jeraquía idiota que mira siempre desde arriba, 

para desmotar el caballo del ego 

y asumir la mirada simétrica. 


Si, 

no es por el otro. 

no es pese al otro, 

es con el otro.  

Ese que vuelve al yo, 

una comunidad.  




martes, 2 de noviembre de 2021

Perro

 -Tenés el corazón de un perro -dijiste.

Yo pensé en esos perros bobos,

que mueven la cola ansiosamente,
andan con la lengua afuera,
y se tiran panza arriba
para que los acaricien.

Después te fuiste sin dar explicaciones,
y yo vi a mi corazón echarse
todas las tardes frente a la puerta de casa,
con la cabeza entre las patas
y esa mirada insoportable
que tienen los perros tristes.

Desde entonces este corazón perro
le aúlla a los trenes,
le gruñe a los desconocidos,
y no deja dormir al barrio
ladrándole a sus fantasmas.

Ahora,
mi corazón es un perro
sentado frente a la tumba de su dueño,
haciendo guardia sin moverse,
porque ignora,
no sabe,
que lo que muere nunca más vuelve.

miércoles, 20 de octubre de 2021

Cuando todo esto termine

Cuando todo esto termine.
Vengo repitiendo seguido esta frase.
Cuando hablo,
cuando escribo,
cuando pienso.

Y sospecho que es mi manera de poner certeza
ante tanta incertidumbre.
Como si la real angustia de estos días
se diluyera en todo lo que haré después,
cuando esto pase.

Y sé que es una trampa,
un modo de defenderme,
Mi obsesiva manera
de querer tener el control
incluso ante lo incontrolable.

Y la verdad no sé cómo será el mundo
cuando todo esto termine.
Ni cuándo ni cómo.
No sé si aprenderemos algo,
si dejaremos de ser hostiles con todo lo otro,
lo diferente a nosotros mismos.

No sé si la vida en comunidad 
al fin será el horizonte,
o si seguiremos entendiendo la vida
como una mercancía,
de la misma manera que lo hacíamos,
antes de que un virus nos devolviera
a nuestra insignificancia.

Y entre tanta incertidumbre,
un puñado de deseos se me imponen
todos los días en mi conciencia.
La necesidad de que todos los rostros que amo
estén ahí afuera,
cuando este confinamiento termine.

Si, quizás eso sea todo lo que mi egoísmo desea. 
La certeza de que volveré a rozar las manos
de mamá mientras me alcanza un mate,
que veré a mi padre caminar con sus pantalones caídos
y le aceptaré siempre otro vaso de vino.
Que con mis hermanos
seguiremos haciendo circular la ternura
con asombrosa ironía,
y que ahí estarán los amigos y las amigas,
para seguir celebrando resacas. 

Y una cosa más se me impone:
La necesidad de seguir caminando mis días junto a ella.
La persona con la que quiero estar
cada vez que quiero estar solo,
la que espero siga estando ahí,
cuando todo esto termine. 

Lento

Voy lento. 

Como si todo tuviera que suceder después. 

Más tarde de lo que quiero. 

Por más que lo sepa, 

lo piense, 

y divise mi horizonte,

la pereza que me habita me demora. 


Y me lo reprocho 

Siento ganas de despertarme algún día lejos mi. 

De mis modos,

mis dilaciones, 

mi rumeación constante. 

Para que todo suceda antes. 

Para no temerle a lo que deseo. 


Pero entonces llego. 

Sucede, 

un poco más tarde, 

pero sucede. 

Y me digo que está bien. 

Que tenía que ser ahora. 

Que nadie es puntual con uno mismo. 

Que quizás la lentitud es una forma del miedo, 

pero también una forma de llegar.

miércoles, 22 de septiembre de 2021

Viento

-Amo el viento -repetía mamá cada vez que las rafagas de setenta kilometros 

hacian temblar las ventanas de casa.

Yo no entendía. 

Cómo alguien podía amar la arena en los ojos, 

el hostigamiento de la tierra en el cuerpo, 

los carteles rodando por todo el pueblo. 

-¿Cómo puede ser que te guste el viento? - le reproché una tarde. 

-Me hace acordar a mi infancia -dijo.  

Yo hice silencio.

Ahora que estamos lejos y hay alerta de vendaval en Buenos Aires,  

comprendo. 

Entonces preparo el mate, 

salgo al patio de casa,  

sonrío pensando en mamá  

y dejo que me abrace el viento.   


 

martes, 21 de septiembre de 2021

Selfie

Me agotan ciertas urgencias.
La banalidad de lo inmediato.
El goce de la selfie permanente, 
el ego como todo punto de partida, 
el yo como espectáculo.

Me preocupa la tiranía del amor propio,
el mandato de abrazarse a si mismo
como quien se masturba, 
la intimidad como vidriera, 
el eco de la propia voz. 

Me frustra la salud como mercancía,
el amor en cápsulas blandas,
el tiempo como moneda,
el cuerpo moralizado,
el olvido del dolor ajeno. 

Y lo digo sin prepotencia,
con la tenue esperanza de subvertir 
el imperativo del espejo, 
de explorar la espesura de un rostro
que no sea el nuestro,
extraviados en un deseo 
que no necesita ninguna foto. 


 
 

 



 










domingo, 27 de junio de 2021

Kairós

Me preguntaste si había forma de recuperar 

los abrazos que no nos dimos.

Todo eso que perdimos bajo esta nube negra. 

Qué haríamos con toda esa potencia contenida puertas adentro,

con este presente suspendido en la esperanza de futuro que se demora. 


Como siempre, no supe que decirte.

Es que cuando te escucho suelo estar embobado,

como si todo lo que pudiera responderte fuera un balbuceo estéril. 

Me pasa desde chico con las personas que admiro.

Entonces hago silencio y espero. 

Algunos confundieron con inteligencia 

a esa forma de la vergüenza.  


Ahora que pasaron unos días,

ahora que puedo masticar tu pregunta que vuelve una y otra vez, 

me atrevo a decirte que no.

No podemos recuperarlos. 

No, si creemos en eso de la irreversibilidad del tiempo. 


Pero acaso tengamos una coartada. 

Una pequeña ventana para escaparnos 

de una vez por todas de Cronos. 

De esa carcelaria temporalidad que solo se mide

de manera lineal, continua, unívoca, hacia adelante.  

Esa que vacía el presente de sentido

hasta hacerlo desaparecer en nombre de lo que ayer fue,

o de lo que mañana vendrá.   


Quiero decir, 

quizás cuando la nube negra desaparezca, 

finalmente sea el tiempo del Kairós.

Entonces dejaremos de darnos por supuesto,

y nos detendremos en cada cesura,

en cada paréntesis, 

en la excepción de cada encuentro.   


Y todo abrazo será siempre un estreno,

y lo será cada vino,

cada mirada, 

cada conversación,  

y nos sumergiremos en el otro

como niños que juegan juntos por primera vez. 






 







   


lunes, 29 de marzo de 2021

Distancias

Uno se construye con lo que tiene a mano,

Nos aferramos a los que nos roza como a una bandera. 

Por eso los amigos son siempre los mejores,  

y el barrio funciona como una fe. 

Una lealtad -muchas veces absurda-  a lo que nos tocó.  


Pero entonces uno descubre que había otras patrias.

Otras miradas, otros rostros, otra verdad. 

Que, a veces, eso que está lejos, 

 -que no tiene nuestros modos, nuestras alegrías, ni nuestra piel-

también puede ser un destino.    


Lo que conocemos, 

lo que teníamos cerca,

el barro del que estamos hecho 

no es necesariamente una ventaja,

tampoco, 

una debilidad. 


Quizás, cercanía no es sinónimo de virtud. 

Hay distancias que vale la pena atravesar. 

Todo lo que no conocemos 

también puede ser un hogar.





viernes, 19 de febrero de 2021

Oferta y demanda

Era tan poco lo que te pedía. 

Apenas una mirada, 

un gesto frágil,

un pedacito de futuro. 


Era tan poco, 

una palabra temprana,

una coincidencia, 

una oportunidad genuina. 


Era tan poco, 

lo mendigué tantas veces, 

de tantas maneras, 

que me convencí que lo importante 

era lo que no me dabas, 

y no lo que yo ofrecía.  

  



   



jueves, 21 de enero de 2021

Ausencia

De ocho a trece estoy cubierto con el trabajo,

-horario reducido-.

nunca trabajé con tantas ganas. 

Llego a casa y me preparo un almuerzo saludable

de esos en los que no creo.  

Dicen que la cocina es terapéutica.


Como dormir hace tiempo es muy difícil,

suspendí las siestas. 

Así llegás más cansado a la noche,

dijo el psicólogo.  

Así que me anoté en un curso de guión por Internet.

Es bastante malo, 

pero con eso tiro hasta las cinco de la tarde.

La hora en la que empieza el verdadero peligro. 


Compré veinte litros de pintura blanca

y empecé por nuestra habitación. 

Bueno, perdón, mi habitación.  

Pintar era más complejo de lo que pensaba. 

Eso es bueno. 


Con la hipertensión como coartada,

decidí salir a trotar por la ciudad.

Todos los días una hora.

Justo yo que siempre me burlé los runners. 

Correr no es recomendable.  

Te hace pensar,  

y yo no quiero pensar. 


A la cena llegó bastante cansado, 

buscó recetas en Youtube,

me abro un vino, 

y pongo a descargar una película. 

Un clásico, alguna pendiente. 

De esas raras que vos detestabas.


Ya para la media noche con un par

de botellas encima, 

me tomo una pastilla, 

y le doy play. 

A veces, si tengo éxito,

me duermo antes de terminarla.   


Eso así, antes, siempre,

pongo la alarma a las siete y diecisiete. 

-sabés que odio los números pares- 

entro a nuestro último chat, 

miro el lado vacío de la cama. 

Pienso en el día de mañana. 

En todo lo que haré ocupado por tu ausencia. 






 



martes, 22 de diciembre de 2020

Reciclado

Después de un tiempo 

la memoria aprende a defenderse. 

Se precipita sin vacilar 

sobre fragmentos de plenitud,

y somete al olvido

-frágilmente-

toda evocación de la tristeza. 


Un mecanismo maníaco,

un modo de detenerse en gestos amables,

instantes de bienestar, 

tiñendo de norma

aquello que fue pura excepción


Por eso quizás mi memoria

insiste en recordarnos así,

sonriendo y agotados 

en ese colchón de una plaza,

tomando el tren a un pueblo antiguo,

o en esa bicicleta de la que caímos 

tantas veces. 


Todo lo otro,

las miserias, 

el golpe bajo, 

el desencuentro lacerante,

la indiferencia abrupta, 

todo eso rara vez vuelve.  


Supongo que está bien así. 

Que es una forma de reciclarse.

Que toda potencia de futuro

se construye sobre ruinas 

a las que ya no queremos volver. 


Quizás por eso mi mente enterró

en lo mas profundo el dolor 

que nos causamos, 

y solo evoca, 

-cada vez con mayor intermitencia-

los breves momentos de sosiego que nos dimos.

De otro modo sería insoportable.

En mi presente no habitabas vos. 


    


 


viernes, 11 de diciembre de 2020

Nadie, nunca, jamás

Estaba convencido que si teníamos el por qué,

encontraríamos el cómo. 

Confiaba en que era cuestión de tiempo hasta

que vos encontraras tu manera. 

Juré que mi intensidad nos abarcaría. 


Claro que ahora sé que fue una estupidez. 

Que toda muerte llega después. 

Que hay momentos en que el yo

se pronuncia en nombre del nosotros,

y tuve la soberbia  de jurar que nadie,  

jamás, nunca, 

como yo.  


Ahora, con la memoria desteñida, 

solo queda decirte que lo creía en toda la piel.  

Y aunque vuelvas como ficción,  

yo no mentía, 

solo que las verdades cambian. 


No se trataba del cuánto,

ni del por qué. 

Siempre fue el cómo. 

Lleva una vida aprenderlo. 




lunes, 26 de octubre de 2020

Parecido no es lo mismo


Me enojaba tu obstinado silencio,

tu distancia preventiva

cada vez que decía que te necesitaba.


Había algo en mí que desesperaba 

cuando sonreías tímidamente, 

o pronunciabas cualquier otra palabra

excepto: yo también. 


Una de las últimas veces que nos vimos

-antes que te cansaras de mis repeticiones-

dijiste que había una sutil diferencia

entre necesitar y echar de menos. 


No sé dónde andarás ahora,

pero me gustaría decirte 

que me llevo tiempo entender

que el amor es una potencia y no una falta, 

que agoniza cuando nace de la necesidad 

y se multiplica cuando lo habita el deseo.     






domingo, 27 de septiembre de 2020

Mantra


El tiempo acomoda las cosas,

repetíamos como un mantra.  

Un modo cobarde de nombrar  

lo innombrable. 

Un eufemismo para escapar 

de nosotros mismos.   


Entonces los días siguieron con su trote monótono.

Los horarios pegados en la heladera, 

los gestos edulcorados,  

la mirada esquiva, 

la rutina como un revotril silencioso.


Aunque las cosas no se acomodaban,

repetíamos el mantra, 

Y la piel seguía distante, 

la complicidad trunca,

del deseo muerto, 

el futuro opaco.   


Al final, 

las cosas se nos vinieron encima,

escombros de lo no dicho, 

y solo bastó miramos fijo 

para aceptar que el tiempo 

siempre fuimos nosotros, 

sin fuerzas para sostener 

el amor que se derrumbaba.   

 



miércoles, 16 de septiembre de 2020

Baldosas


Cuando era  chico iba al almacén 

jugando a no pisar

las líneas de las baldosas,

pero siempre en algún momento perdía.

Entonces miraba para el costado asegurándome

de que nadie me viera,

y volvía a empezar.  


Cuando tiraba al aro en el patio de casa, 

prometía que si embocaba diez veces seguidas

mamá y papá dejarían de pelear. 

Nunca las embocaba, 

entonces cambiaba la reglas,

me permitía errar tres veces, 

Me daba otra oportunidad.


Me pasa ahora,

cuando sé que tengo que sentarme

a escribirte y no lo hago.  

Me invento una excusa.

busco algo me distraiga. 

me doy unos días.


Me hago trampa desde que soy chico.

No es por maldad,

así aprendí a defenderme.  

Quizás porque me duele no poder.  

Como aquel niño saltando entre baldosas,

permitiéndose una vida más.



martes, 1 de septiembre de 2020

para siempre

 Está bien, lo reconozco.

Yo dije que era para siempre.

¿Pero era aquello una mentira?


No. 

Todo mi cuerpo lo decía. 

Mis manos eran un ciempiés 

sobre tu espalda, 

cada paso, el primero. 

Y un Dios en el que ya no creo, 

sabe que era cierto.   


Si, yo dije que era para siempre

y no mentía. 

Por más que me advirtieras,

y lo negaras sonriendo,

y me trataras de ingenuo. 


Lo dije con la imprudencia

que da tanto futuro por delante.  

Con la confianza ciega

del que arriesga más de lo que tiene.  

Yo te dije que era para siempre,

aunque insistieras en que eso no existía,

aunque al final tuvieras razón.   


Lo dije y lo sostengo. 

Como lo hice aquella, 

y como lo hago cada vez. 

Con otra fuerza,

a otro rostro, 

a otra piel. 


Con la misma torpeza,

la misma esperanza,

la misma fe. 

¿O acaso hay otro modo?

domingo, 30 de agosto de 2020

Aire

 Alguna vez fui solido.

Todo lo que sabía era cierto.

Las certezas caían de mi boca,

y tomaba decisiones,

y no dudaba, 

y la verdad tenia mis argumentos, 

mi geometría, 

mis deseos,

mi fe. 


Después todo empezó a disolverse.

Perdí solidez.

Me fui dejando arrastrar por otras voces,

me volví un río deseos de otras bocas.  

Aburrido de querer tener razón,

dejé de gritar,

y comencé a fluir por todo 

lo que me conmoviera. 


Ahora quizás solo quede evaporarse. 

Flotar entre los otros sin pretensiones.

Sin la mirada hostil, 

ni la palabra pedante.

Ser una presencia invisible, 

un viento que roza y no arrasa.

Un aire imperceptible 

para aquellos que quieran respirarme.