jueves, 17 de enero de 2013

Siesta

No recuerdo honestamente esas siestas.
Solo alguna foto pretérita y lo que vos siempre contas.
Pero mientras tu esfuerzo en mi niñez fue ayudarme a dormir,
 un poco mas tarde,
  fue ayudarme a despertar.

Quiero decir, la vida es un bicho difícil, 
un rompecabezas al que siempre le faltan piezas.
Y vos, con tu optimismo patológico, 
me fuiste ayudando siempre
para que puedan encastrar.

Si yo decía tengo miedo de...
vos decías, no seas boludo, si no ahora, cuando?
Si yo decía, a lo mejor si las fichas se acomodan
vos me decías, las fichas las tenes que acomodar vos.
Nunca entendí muy bien como te recibiste de psicóloga sin ir a la universidad
Pero me has dado mas respuesta que los 24 tomos de Freud.
Tampoco se como haces para regalar una sonrisa,
por más profundo que sea el pozo.

Me da pena no poder recordar como me hacías dormir.
Pero me brota una sonrisa en el pecho ante cada uno de tus consejos.
Claro que tus 40 años son la coartada perfecta para hacer literatura
una complicidad de hermana mayor a hermano menor que trasciende la sangre.

Quiero decir, no podíamos evitar los consanguinidad, 
pero podríamos haber sido esos hermanos 
cuya sangre cursan ríos distintos. 
Pero vos te ocupaste de no dejarme nadar solo, 
siempre con tu salvavidas a mano
cuando mis dudas me ahogaban.

Por eso detesto los manuales, 
por eso la vida no tiene protocolos, 
por eso cuando la vida me queda demasiado grande, 
y vos sabes que eso me pasa seguido,
te digo flaca pone la pava, 
que ahí paso por unos mates. 




Chapuzón

"Ahí vengo, me estoy viviendo encima"  Ber Chese


Ahí estamos mojándonos las patas en la infancia.
Riéndonos cómplices del irreversible paso del tiempo
con un rostro hermano que  resiste calendarios.

No hay soledad mas honesta que la que se hunde en el brazo de un amigo
y entonces la soledad es apenas una palabra sin sentido.

Ahí estamos caminando por la arena, 
jugando a una adultez que no pedimos ni aprendimos
pero nos vomita sus dudas sin dudarlo.

Ahí estamos, dejándonos golpear por las olas,
lavándonos la cara de experiencia
en un chapuzón niño y sin barba 
que nos olvida por un rato de tanta
existencia desvariada. 

Y mientras el mar se mastica al sol, 
suena una guitarra,
y el humo de un cigarro que nunca aprenderemos a fumar 
nos llena los ojos,
agradezco con un gesto tibio la primaria y absurda
amistad que nos une.

Un amistad donde habitar al otro es
todavía posible.





lunes, 7 de enero de 2013

Inseguridades varias

"La muerte esta tan segura de vencer, que nos da toda una vida de ventaja" La Renga. 


Ya no quiero garantías. 
Que me aseguren nada.
Me harte de los seguros de vida, 
como si ésta pudiera asegurarse.
Como si una sonrisa valiera 100 dolares
 y la muerte fuera prostituta. 
¡Por qué asegurar un auto como si este tuviera miedo!
Maldigo esa hipócrita seguridad a treinta pesos.

Me gusta la inseguridad de un rostro ajeno
la potencia de una mirada desconfiada.
No es la seguridad la que nos lanza al mundo,
la que nos vuelve niños.
No, es la inseguridad la que mantiene el fuego prendido
la que nos pega un sopapo de vez en cuando
la que apuesta sin el diario del domingo.

No me agradan  los mercenarios de la vida
los que cruzan de vereda
los policías de lo incierto
los tasadores del futuro
los captores de la duda. 
No quiero más cerraduras ni alarmas en los ojos. 

Quiero temblar la vida sin rejas 
y esperar la muerte con la ventana abierta.






domingo, 6 de enero de 2013

Canibal

Para que pones esa cara, si ya sabes mi respuesta, ciruela.
Me miras sonriendo tibiamente, como si tu pregunta pudiera tener otro destino.
Sospecho que te burlas de mi bobina capacidad de entender, y te comprendo.
Claro que se que el otro es imposible, que el misterio es clave
y no todos los significados tienen su significante.

Pero es tan difícil para mi estar de este lado,
tener que soportar tu presencia que me hunde en la mas generosa de las certezas.
A veces, me gustaría que pudieras verte para entender,
ser un retráctil espejo para vos,
y entonces tu pregunta te parecería absurda.
Si tan solo una vez pudieras habitarte de este lado,
disociarte de vos, verte desde mi, arrancarme los ojos por un rato y
mirarte.

Entonces entenderías mi necesidad caníbal de pasarte un tramontina por la cara,
arrancarte los labios de un mordisco,
y pegar la piel de tu rostro en mi mesa de luz.
Por eso la impotencia de mi respuesta,
por eso tu pregunta inmensa y mi respuesta enana,
eso es solo una coartada, lo que sale de mi boca,
un intento estéril de traducirte lo que siento en un lenguaje ameno,
por eso decirte te amo no alcanza, ciruela,
no, hasta que no te robes mis ojos, no alcanza.

jueves, 3 de enero de 2013

Pedacito

Claro que no te necesito conmigo.
 Ya no me son necesarios tus besos caracoles,
 tus llamados impuntuales
 ni tus dudas blasfemas.
 A mi me basta una vulgar canción para traerte de nuevo.
 Un recuerdo imberbe y ahí estamos, riendo en serio.
Hace rato que te reconstruyo con solo un estornudo,
con el humo de un cigarro
 o con la mirada de mi gato. 
Dirán que te fuiste y nos perdimos,
algo de los tiempos y los lugares,
 las circunstancias y los deseos,
las necesidades y los momentos. 
Vagas excusas de los moralistas de la realidad. 
Si cada vez que cierro los ojos,
asomas espía, 
poniendo tu cara capciosa
 y pedaleando a carcajadas. 
Que tal vez no ahora, que tal vez mas adelante,
 como si el tiempo entre nosotros
 no fuera mas que roce y chocolate.
 En cada hielo del whisky te retengo por un rato,
importándome nada, esta miopía cotidiana.
Con un pedacito de recuerdo me da piel de gallina
  y despacio mi boca tiembla.
 Digan lo que digan amor mio,
 me alcanza con poquito,
reinventarte ahí,
cada vez que te veo,
 cebándome un mate. 

miércoles, 2 de enero de 2013

Montaña

El sentido de la palabra no importa.
Como tampoco importa el nombre de la caricia.
Importa luna sin la huella del hombre y la caricia sin la palabra.
Nadie entiende el sentido del fuego, quien indiferente sigue ardiendo. 
Poco importa el sentido del tiempo, 
tan solo vale lo que hacemos dentro.

El sentido quizá no este en la cima de la montaña, 
el sentido quizá tampoco se encuentre subiendo la montaña, 
el sentido acaso,
solo sea la montaña.

 El destino de un recuerdo solo lo sabe su dueño
 y el sentido de la muerte siempre
retorna a destiempo. 
Hay quienes todo lo significan,
  incapaces de soportar el misterio de un rostro.

Amor puede decirse en quince mil idiomas,
pero no hay quien no entienda el temblor de un cuerpo. 
La explosión de un golpe duele mas allá de como se llame, 
y el sentido de la vida poco tiene que ver con estar despierto.

El sentido quizás solo sea entonces,
una boca mordiendo otra boca.





domingo, 30 de diciembre de 2012

Tristeza

"La tristeza es el único sentimiento que merece dignidad" E. Symms


Tengo una tristeza polimorfa.
Una tristeza ahí, donde se aloja la tristeza.
Agarradita con sus patas en el medio de la panza.

Tengo una tristeza con rostro y con nombre
Un rostro que sonríe y un nombre que no importa.
Tengo una tristeza cuyo grito mudo, 
vuelve sobre todo a las tres de la mañana.

Tengo una tristeza egoísta, 
una tristeza tan mía que solo quiero acariciarla.

Tengo una tristeza,
enana,
ignara,
estúpida,
triste,
y borracha.

Tengo una tristeza digna, cuya única culpa 
es no decir adiós. 
Tengo una tristeza finita, que cuando amaga con irse
yo le lloro a la distancia.
Tengo una tristeza irónica, que sostiene mi mirada
y sabe cuanto me falta. 

Tengo una tristeza cómplice, 
una tristeza que me sabe 
imposible de soltarla.