lunes, 2 de marzo de 2020

Recaída

Fue dura la abstinencia.
El cuerpo me temblaba.
lloraba a diario,
algunos amigos se cansaron
de mis mentiras,
mis recaídas,
hasta yo dudé de mi,
pero hoy puedo decir
que estoy limpio.

Sí, estoy limpio.
Fueron setecientos días.
Siento que merezco mi medalla.
y el aplauso del grupo de
neuróticos anónimos.

Ya no entro a tu muro,
no miro tus historias de instagram,
ni tu última hora de conexión.
Ya no paso por el bar donde
nos conocimos,
ni me tomo el colectivo
para ir a nuestra plaza.
Apenas si te sueño.

Y ahora que ya no te siento en mi cuerpo,
ahora que pasaron los temblores,
y la sed insoportable por verte,
ahora que finalmente me desintoxiqué,
siento que es hora de volver a intentarlo.

Pero quizás antes,
debería mandarte este mensaje por privado.
Si, eso.
Entrar un segundo por un instante a tu muro.
Ver una foto,
una sola,
mandarte este mensaje.

Aunque ahora me duela la panza
viéndote sonreír en esa playa,
y me transpiren las manos mientras te escribo,
y me vuelva a preguntar por qué,
y le diga a mi amigo que estoy en casa
mientras me subo al colectivo,
y me siento en nuestro banco de la plaza
con la esperanza de cruzarte,
y me repita temblando que fueron
casi setecientos días sin pensar en vos.














martes, 18 de febrero de 2020

Red

Mamamos la hostilidad como lazo,
el éxito como horizonte,
el mérito como mandato
y creímos,
de verdad creímos,
que el mundo estaba hacía adelante.

Nos dijeron progreso,
futuro,
y desarrollo individual.

No nos hablaron
de la mamífera necesidad de ser manada,
de la ternura que cabe en un gesto,
ni de los infinitos otros
que nos habitan. 

Nadie nos dijo de la fragilidad
de los cuerpos,
de las múltiples formas
que encuentra el deseo,
y que el fracaso es un invento
de la moral.

Y claro que duele
el tiempo perdido,
la violencia derramada,
las vidas mutiladas,
en nombre de un individuo
que no existe.

Pero quizás todavía estemos
a tiempo de mirar a nuestros lados,
de entender que nadie crece
para arriba,
sino hacia sus costados.

Quiero decir,
una ética horizontal.
Siendo nudos con
el de la lado,
porque nadie sana solo.

Un red invisible
de lazos que nos sostienen
y nos alojan.
Pura multiplicidad.

Si, una red.
Trapecistas cayendo en picada
seguros de la mano
que vamos a encontrar.









 









lunes, 17 de febrero de 2020

Arterias

La cardióloga me dijo que si seguía así, me iba a morir joven.
-La hipertensión es un asesino silencioso -agregó.
Me pareció una metáfora exagerada.
Después me explicó el funcionamiento del corazón:
-Tiene el tamaño de un puño y es un músculo hueco.
Quise detenerla y decirle que eso era una imagen hermosa, pero no me animé.
-Las venas traen sangre al corazón, y las arterias la llevan al resto de los órganos -siguió.
-Como las personas -interrumpí .
Me miró molesta.
-Quiero decir, están las que llevan sangre para sí, digamos, las personas vena y están las que bombean sangre para las demás, las personas arterias. ¿Usted se considera vena o arteria? -pregunté.
Esta vez la doctora no me miró.
-Dos a la mañana, dos a la noche y nada de sal -dijo mientras me acercaba un blíster con pastillas.
Seguro es una vena, pensé mientras cerraba la puerta del consultorio.

La vida

La vida, el tiempo,
el amor, el Otro, 
la verdad, la patria,
el universo, la muerte...
Como si fueran abstracciones 
que miramos desde una ventana. 

Como si nombrar
la vida así:
vaga,
genérica,
universal,
fuera más fácil
que responder por la nuestra.
Esa pequeña,
vana,
concreta,
falaz.

Quiero decir,
no creo en eso de que el tiempo
acomoda las cosas.
Eso dependerá de cómo narremos
nuestras horas.

No es en nombre de la verdad
que nuestras mentiras serán absueltas
y no es hablando de los otros
que podemos escapar del yo.

Si,
no es la vida.
Es mi vida.
No es el universo a favor
o en contra,
es mi torpeza y mi indecisión.

No es la patria,
es la miseria
adentro y afuera
de mi casa.

No es la muerte,
es el miedo latente
a no haberme vivido lo suficiente. 
No es el amor,
es todo lo que me pasa
cuando estoy con vos.

lunes, 3 de febrero de 2020

ansiedad

Vivo apurado,
soy de esos
Siempre un paso adelante de mi deseo.
Con la mitad del cuerpo afuera del presente,
preguntándome qué viene después
cuando todavía no llegué. 

Es decir,
convivo con la sensación 
de que el tiempo se me escapa,
y lo que esta sucediendo
aquí y ahora
se diluye pensando
en lo que vendrá. 
, 
Vivo fuera de mí,
fagocitandome los dias, 
Espiando el futuro,
desafinando por una
prisa que no existe,
convenciendome que la vida
está en otra parte.

Le dicen ansiedad.
Yo le llamo torpeza. 

Pero a veces,
muy pocas veces, 
me detengo.
Mi cuerpo y mi mente 
coinciden en tiempo y espacio.
Entonces escribo,
o descubro,
que estoy enamorado.



viernes, 24 de enero de 2020

Huracán


Soy así,
lo doy todo, 
me entrego completamente,
dijiste con orgullo.

Yo pensé en que
arder no es lo mismo que quemar,
que pocas veces somos,
por lo general estamos,
que el problema del todo 
es que su reverso es la nada.

Cuando amo arraso,
soy un huracán.
No creo en el amor a medias,
al que no le gusta que se vaya,
seguiste obstinadamente.

Yo quise decirte que
los huracanes también lastiman,
que una relación tiene más de un lado,
y que quizás el amor es lo que aloja
no lo que expulsa.

Y si no,
prefiero terminar mis
días en soledad,
cerraste con la boca temblorosa.

Pensé en decirte
que una cosa es la soledad
y otra estar solo,
pero noté el terror en tus ojos.

Nadie se enamora de lo
que puede dar,
sino de lo que puede recibir,
susurré en el preciso
instante que te marchabas.



















miércoles, 15 de enero de 2020

Y

Está bien el silencio,
el retirarse,
hacer una pausa,
vivirse para adentro,
buscarse bajo piel.

Pero a veces se
vuelve necesario el ruido,
el volúmen alto,
el bullicio extranjero,
gritar afuera
para callar el
aturdimiento interno.

¿O acaso alguien
puede soportarse
con un solo rostro,
una sola mirada,
una sola voz?

Quiero decir,
quizás haya que
dinamitar el mandato de la o:
Todo o nada,
estruendo o sigilo,
esfuerzo o pereza,
puro o impuro,
uno o lo otro.

Prescindir de esa lógica binaria
que nos escinde,
nos entrampa,
nos aleja
para volver a reconciliarnos con
con la y.

Si,
lo uno y lo otro.
Grito y silencio,
dolor y sosiego,
sueño y vigilia,
amor y desamparo,
vos y yo.