sábado, 27 de abril de 2013

Locura



Que locura levantar muros.
medicar infancias,
 
 y viven a doce cuotas.

Estos, los portadores tácitos
de la verdadera locura,
estos que sienten con los bolsillos.
 que insensibilizan a sus hombres,
que cosifican lazos,
y se duermen a rivotril,
son los que reprimen
 afuera y adentro de una normalidad
que ellos mismos inventaron.

Y esta locura, 
la que no se encierra, 
pero todo lo encierra,
detesta los rostros desdentados,
los cuerpos mutilados,
el roce con aquellos
que denuncian su hipócrita
moral burguesa
y entonces vomita manuales, 
multiplica miedos, 
prioriza estéticas,
aísla sufrimientos, 
silencias voces,
teme,
excluye
 y elimina alteridades. 

Si, la locura nunca habitará los manicomios,
 la locura nunca fue ni será lo que dicen los diagnósticos.
Locura es quizás, 
la cobarde palabra que eligen los miserables de turno.  
Locura es el nombre que le da la normalidad a todo lo que no entiende. 






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